Quisiera ser talado, para que todos puedan calentarse y también amueblar sus casas.
Me qustaría ser triturado y convertido en papel, para fabricar cuadernos y libros.
Así miles de niños me mirarán con sus ojos, me acariciarán con sus manos y aprenderán
muchas casas a través de mí.
Y así, día tras día, Hojitas fue creciendo, mientras sus aromáticas hojas repartían un fresco y saludable olor a bosque, que hacía muy agradable estar allí.